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miércoles, 30 de junio de 2010

Que 20 Años No Es Nada

Aniversario de bodas

El tango Volver dice:

“ Sentir que es un soplo la vida
Que 20 Años No Es Nada
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra”

El 23 de Junio mi esposo y yo celebramos 20 Años de haber jurado ante un altar que estaríamos juntos en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y la enfermedad.

Han sido 20 años de cambios infinitos, de cosas impredecibles, de angustias, de silencios, de remordimientos, de errores y de aciertos, pero también ha habido amor, constancia, tolerancia, momentos felices, esperanza y palabras de aliento.

Mi esposo es Portugués y yo Colombiana, dos culturas, dos libertades, que acordaron vivir bajo un mismo techo y caminar juntos hasta el adiós postrero.
  A pesar de la ilusión con que comenzamos, fue muy difícil en un comienzo; si estuviera sentada  frente a ti  diría  "los primeros 19 años",  a forma de chiste y nos estaríamos riendo.

 El asumir, los malentendidos, las esperanzas fallidas, las desilusiones, la falta de dialogo, casi que llevaron este matrimonio al traste.  Hubo un momento en que se habló de divorcio, pero la buena voluntad, la perseverancia, la paciencia y la oración nos encaminaron de nuevo por la senda que un día habíamos soñado, y el amor regresó a nuestro lar.

Hoy miro hacia atrás, y me pregunto ¿A qué horas pasaron 20 años?

Cuando miramos hacia adelante en el futuro, 20 años parece mucho tiempo, pero al mirar hacia atrás son inasibles; pero No es la cantidad de tiempo lo que cuenta, sino a donde  se a llegado, que lecciones valiosas que se aprendieron en el camino, ¿qué calidad de tiempo se comparte ahora?

La vida en pareja se me asemeja a aquellas piedras que el mar acarrea hacia la playa, todas son lisas, pero no siempre fueron así. Es el ir y venir y el permanecer juntas lo que ha ido limando las asperezas. Así mismo el mar de la vida, con el correr del tiempo nos va limando las aristas para que podamos encajar el uno con el otro y permanecer juntos.

Si nos damos tiempo a crecer juntos, llegamos de verdad a amarnos, a entendernos, hasta a  adivinarnos;  pues el enamoramiento, la ilusión del noviazgo sucumbe pronto ante  la rutina  y  ante la realidad  apestosa y poco romántica de  lavar la ropa sucia.

No obstante  si ponemos de nuestra parte y nos esforzamos por ver el esfuerzo que el otro también está haciendo;  si observamos el verdadero valor y el peso del grano de arena que nuestra pareja está aportando, si en vez de criticar ofrecemos apoyo, tolerancia, soluciones y una mano amiga;  si en vez de buscar control, caminamos uno al lado del otro como complemento y suplemento, el amor y la compresión de cierto se unirán a la empresa.

Y habrá entonces calor en el abrazo,
y febriles aún, las miradas se buscaran,
y es la misma pasión, pero diferente,
como el agua que sin perder el ímpetu del rápido,
sosegada y sin prisa se desliza en el remanso del rio.

Se respira entonces paz en el entorno,
es estable y fuerte el lazo que se ha construido,
tienes la libertad de atender tus cosas,
y compartirlas sin temor, con quien
un día elegiste para caminar el camino.

2 comentarios:

antonio dijo...

Hola Libia!
Feliz aniversario aunque sea con retraso.
La metáfora de las piedras es muy acertada.
Mañana celebramos nosotros el nuestro ,ya son 17.

Saludos afectuosos!

Libia Amparo Quintero U dijo...

Gracias por estar ahi, por tu saludo y felicitaciones para ti y tu familia por tu aniversario.