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lunes, 7 de junio de 2010

La Renuncia

Hay cosas imposibles, que definitivamente no pudieron ser,
como aquellos amores antiguos que se nos quedaron rodando en el recuerdo
sin haberse materializado; o que tal vez por un momento,
llegaron a ser tangibles como burbujas
y al momento de tocarles se desvanecieron.

La renuncia es un desacuerdo con la esperanza;
es alejarse del puerto, escondiendo una lágrima,
la renuncia es silenciosa, dolorosa y cobarde,
lentamente se aleja con un pedazo de tu alma.


La Renuncia
Andrés Eloy Blanco
Acuarela, Libia A










 

He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...

He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;

Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos bríos
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;

Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti, como renuncia el loco
a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia,
soplando los cristales en los escaparates de las confiterías...

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño...

2 comentarios:

helena dijo...

Precioso poema sobre la renuncia, que deja traslucir el dolor de tener que desprenderse de algo que creemos que nos pertenece; quizá nuestra vida se componga de tantas renuncias porque queremos ser dueños de demasiadas cosas. Aún así, seguimos manteniendo el recuerdo vivo en nuestra memoria a pesar del doloroso alejamiento físico.
Guardaré este poema entre mis favoritos. Un abrazo, querida Libia

Libia Amparo Quintero U dijo...

Es un gesto muy lindo de tu parte dejarme saber que guardaras este poema entre tus favoritos. Gracias.

Es cierto lo que dices. Lo que a veces nos hace más pesada la carga es ese querer tantas cosas, ese no quere dejar ir nada, ese no liberarnos del peso que acarrea consigo la nostalgia.

En esa situación, cuando nos pesa la vida es cuando la renuncia se convierte en una aliada. A veces para sobrevivir necesitamos renunciar a muchas cosas amadas, renunciar a los apegos, y aveces es necesario renunciar hasta la misma esperanza.

A veces cuando renunciamos a una estrella, al darnos la vuelta vemos que hay otra estrella más. brillante y mas cercana.